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El Kanga, el paño africano y su uso como portabebé

Posted by on Oct 28, 2012 in Textos | 0 comments

El Kanga, el paño africano y su uso como portabebé

En Red Canguro seguimos celebrando la Crianza en Brazos.  El lema para este año fue Portear una tradición, y publicaremos una serie de artículos en relación a esta consigna Artículo escrito por Merce, publicado originalmente en su blog Mi Saquito Mágico y reproducido aquí con permiso de su autora. El Kanga, también conocido como “paño africano” es, personalmente un tipo de portabebé, o mejor una tela para usar como portabebé, que me gusta mucho, sobre todo para hacer ciertas actividades. También es verdad que raro es el portabebé que a mi no me gusta ;P si mantiene ciertas características de BUEN PORTABEBE. Os voy a hablar inicialmente desde un punto de vista técnico y otro día os hablaré de mis experiencias. El Kanga es el portabebé africano del que en Occidente tenemos una imagen mental más usual de la cultura Africana, sin embargo, no es el único, ni mucho menos. Dejaré de llamarle paño africano, ya que en África coexisten muchos tipos de paños fabricados con diversos materiales y en verdad designa un tipo de tela, no un portabebé. Lo que nosotras conocemos como tal es el paño que se utiliza fundamentalmente en el Oeste de África. De muy diversos motivos y colores es toda una prenda de vestir, versatil, cómoda, fresca y sobre todo.. útil y sencilla. Con contenidos culturales y sociales merecería un capítulo o más a parte, pero no es nuestro fin para este artículo. Una variedad muy extendida es el wax que es la tela de algodón con una especie de cera que le da su característica de hidrofoba, es decir que se moja menos y además conserva las cualidades transpirables de los tejidos vegetales. En muchas ocasiones su fabricación es holandesa. El Kanga como portabebé Es uno de los tipos de porta bebe más sencillos de usar y utilizar. Un simple rectángulo de tela en el que instalar muy rápidamente a su bebe en la espalda, o en la cadera. Un original pedazo de tela rectangular, tejido en algodón, de la longitud de los brazos abiertos (de una mano a la otra). Su ancho es aproximadamente la mitadde su longitud (quizás un poco más grande). El paño está rematado de cada lado. El tamaño está normalmente condicionado por la talla del porteador, pero de manera standart se vende en 1,75×1,20 aproximadamente. También se puede comprar una tela a la medida “personal” (largo de tus brazos extendidos) y que cumpla con las características principales (algodón 100% a ser posible, sin elastanos ni viscosas), o incluso una sábana. Tradicionalmente se pueden utilizar dos tipos de telas: el Kanga o el Kitenge. La diferencia es que el Kanga es mas corto que el Kitenge. El Kitengese puede utilizar además para llevar en la cadera. Sin embargo ni Kanga ni Kitenge son prendas exclusivas para el porteo de bebés, ambos son utilizables como prendas de vestir, para cargar cosas, etc… con los múltiples anudados, la imaginación y la necesidad de cada uno. Tampoco originariamente es una tela exclusivamente de uso femenino, también los hombres la llevan y la usan igual, aunque es menos frecuente verles usarla como portabebé. En muy corriente llevar dos. Nunca se sabe cuando vas a llevar al bebé de alguien o cargar algo… La mayor parte de los paños africanos están decorados, pero no es necesario. Un simple pedazo de sábana puede hacer perfectamente las veces de paño. Te recomentamos que no uses tejidos que tengan viscosa, como los pareos, ya que escurren y tienden a dar de si, por lo que el bebé se encuentra demasiado bajo y se vuelve incómodo en poco tiempo. Al...

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Llevar al bebé en brazos en occidente. Ideas culturales e imágenes sociales

Posted by on Oct 17, 2012 in Textos | 2 comments

Llevar al bebé en brazos en occidente.  Ideas culturales e imágenes sociales

En Red Canguro seguimos celebrando la Crianza en Brazos.  El lema para este año fue Portear una tradición, y publicaremos una serie de artículos en relación a esta consigna Artículo escrito por Merce, publicado originalmente en su blog Mi Saquito Mágico y reproducido aquí con permiso de su autora. Descubrir el mundo de los porta bebés es toda una experiencia llena de alegrías y sensaciones. Sin embargo, en general, en Occidente tenemos tendencia a usar portabebés llamados “de posición ventral”, es decir, posicionando al bebé contra el pecho del porteador. Son precisamente este tipo de mochilas porta bebés más comerciales las que actualmente dan una imagen quizás reduccionista y distorsionada de lo que realmente es el porteo de un bebé en la actualidad. Llevar al bebé largo tiempo en porta bebés se sale de la práctica común y por lo tanto no es nuestra imagen habitual de la maternidad. Por un lado las mamas hoy en día necesitamos encontrarnos seguras en nuestra maternidad. La gran cantidad de cuestionamientos a los que estamos sometidas como madres (por hacer esto o lo otro); la pérdida de confianza en nuestros instintos; y la cantidad de información distorsionada o no por lo comercial, hacen que nos veamos poco capaces o muy inseguras, e incluso desinformadas con la llegada, sobre todo, de nuestro primer hijo y porque no, también del segundo. A todo ello también tenemos que unir la racionalización y cientificación de las cuestiones más básicas de la vida cotidiana que nos impiden en muchas ocasiones guiarnos precisamente de lo más básico: nuestros instintos. Es por eso que el llevar al bebé en la espalda, lo que llamamos: el verdadero comienzo del porteo del bebé, causa en muchas ocasiones sino estupor, sí temor, desconfianza o una mezcla de sentimientos entre tiernos e inseguros, que en cualquier caso muchas veces, son ambivalentes. ¿Cómo ser capaces de semejante cosa si no podemos ver al niño? ¿Es tán fácil llevar en la espalda al bebé?. La respuesta es sí, es muy fácil. El problema, es que para nosotras perder de vista a nuestro bebé es difícil en términos afectivos y de seguridad en nosotras mismas. A destacar que recientemente incluso las marcas más conocidas de carritos de bebé fabrican cada vez más modelos en los que continuamos viendo al bebé durante más tiempo mientras empujamos el enorme artefacto. Igualmente las marcas más comerciales de portabebés simplifican los efectos de portear a nuestros hijos reduciéndolo a posiciones ventrales. Sin embargo nos adaptamos y nos concentramos en lo comercial sin darnos cuenta de que lo más básico está más acorde con nuestros sentimientos y nuestras necesidades. Llevar al bebé se convierte desde su nacimiento en una necesidad para la madre, que no sólo recupera rápidamente la confianza en sí misma llevando a su hijo en brazos con un dispositivo adecuado, sino que le ayuda a confiar en sus instintos. Además la devuelve a la vida activa con mucha más rapidez, comodidad y facilidad de lo esperado. Todo ello ocupándose de su pequeña cría, que no lo olvidemos, es lo más importante para ambos, y para todos. Por otro lado la familia descubre que para el bebé ser llevado en brazos es totalmente indispensable para su superviviencia y su bienestar. Realizamos entonces que el llanto del bebé esconde necesidad no sólo de alimento, de higiene o de sueño y cuidados, sino simplemente de contacto. Para el bebe recién nacido el cordón umbilical que hemos cortado le unirá todavía, aunque invisible, durante casi un año a la existencia de la madre o en su defecto a su adulto de referencia....

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Portear, una tradición

Posted by on Oct 12, 2012 in Textos, Uncategorized, Vivencias | 2 comments

Portear, una tradición

Leyendo a Isabel Fernández del Castillo en su libro “La revolución del nacimiento”, me queda resonando una frase tan sencilla pero que sentí muy cierta; habla de que aprendemos a amamantar amamantando. Como que la mujer sabe amamantar porque a su vez fue amamantada, porque esa experiencia, ese conocimiento que adquirimos desde los sentidos en nuestro momento más perceptivo de la vida nos marca, la experiencia de ser amamantados nos marca, nos queda impregnada en la memoria. Esto no quiere decir que la mujer que no fue amamantada no pueda amamantar, pero lo que yo entiendo, es que si fuimos amamantadas, tenemos algunos puntos a favor en cuanto a una lactancia exitosa. Siento lo mismo con el porteo. Se suele pensar al porteo como algo fácil, porque es lo natural, porque es lo que debería ser, porque está lleno de beneficios, ¿a qué bebé no le gusta estar a upa? ¿No es la naturaleza la que dicta la necesidad del contacto corporal entre bebé y mamá? Esas son las razones biológicas, las que dictan la necesidad de contacto entre bebé y mamá, pero el porteo también está sumamente atravesado por la cultura. ¿Fuimos porteadas? ¿nos dejaron largas horas en nuestra cuna o cochecito? ¿fuimos sostenidas? ¿vemos bebés porteados con frecuencia? ¿jugábamos de niñas a llevar a nuestros bebés a upa, o los paseábamos en carritos? ¿alguien más carga así a sus bebés en mi entorno? Supongo que estas preguntas no se las hacen las mujeres del altiplano boliviano o de la sabana africana, agarran su aguayo o su bambará y listo, ya lo saben, nadie se los enseña, no les hablan de los beneficios del porteo ni de la posición correcta, no se lo cuestionan ni se las cuestiona, pero nosotras, mujeres de ciudad, alejadas de nuestro ser natural desde tiempos remotos, tenemos todo un camino por recorrer. Portear es natural, pero no siempre es fácil. O no son fáciles sus comienzos. Primero hacerse del portabebé correcto. Se suele pensar que cualquier pedazo de tela sirve, un simple pedazo de tela. Sí, es así. Es así si estás convencida de que ese pedazo de tela te va a servir, o si dentro de tu contexto hay gente que portea con un pedazo de tela. La mujer africana no va a pensar que su pedazo de tela, su bambará, no sirve, porque a ella y al porteo que ella practica, les es funcional, les es útil, el bambará forma parte de su cultura. La mujer del altiplano no va a pensar que el aguayo que ella misma usó toda su vida es incómodo, porque en definitiva para ella no lo es, pero si nosotras empezamos con un aguayo… bueno, podemos tener suerte como no. Porque además, los portabebés tradicionales están diseñado para una situación de porteo determinada, un tipo de porteo determinado (en el caso del aguayo, muchas veces a la espalda y en posición cuna), acompañan a las actividades que la mujer realiza (trabajar la tierra, cargar materiales, recorrer grandes distancias, transportar otras cosas, además de a su bebé, etc.), están diseñados para un clima determinado, están construídos con los materiales del lugar. Así que para mí lo primero es encontrar el portabebé correcto, sea bambará, aguayo, pedazo de tela, fular o mei tai. Así y todo, va a tocar practicar, hasta que madre y bebé estén cómodos. Esta práctica no se termina en un día o dos, sino que el porteo es dinámico, y lo que hoy nos resulta puede que mañana no. En el transcurso de la práctica, puede que tu bebé llore muchas veces, o se...

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Lactancia y portabebés, portabebés y lactancia

Posted by on Ago 4, 2012 in Textos | 6 comments

Lactancia y portabebés, portabebés y lactancia

Artículo de Irene Pe para Red Canguro en la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Es común que las madres tengan un primer contacto con los portabebés ergonómicos en los talleres de lactancia. ¿Por qué? ¿Cuál es la relación entre la lactancia y los portabebés? Los bebés y sus mamás vienen de fábrica, preparados genéticamente, para ser amamantados y para amamantar. Para que este hermoso milagro se produzca, es necesaria la cercanía corporal. No solo en el preciso momento de amamantar, sino también en el antes y el después. La mejor manera de favorecer la lactancia es mantener al bebé cerca. Al tener al bebé cerca, en el pecho, él reconocerá el olor de la mamá con facilidad, conocerá el camino hacia el pezón, sentirá la paz de saberse en un lugar cálido y conocido. Al tener al bebé cerca, en el pecho, la mamá podrá reconocer las señales que el bebé muestra para hacer conocer sus necesidades; la mamá sabrá más certeramente cuando tiene hambre, cuando tiene sueño, cuando tiene deseos de interactuar, cuando solo quiere mimos. El saber reconocer las señales de un bebé es una herramienta importantísima para la madre. A las madres nos han enseñado a amamantar con el reloj al lado. Se lo alimenta si es la hora, y luego si el bebé vuelve a hacer gestos de querer amamantar… pues seguro que no es eso ¡si acaba de comer! Estas creencias invalidan la idea de que la teta no es solo alimento para el cuerpo; es también necesidad de cariño, necesidad de cercanía, necesidad de amor. Y eso está bien, porque un niño no se nutre solamente de alimento para el cuerpo, necesita de alimento para el alma para crecer saludablemente. Saber cuando tu hijo te está pidiendo de mamar es saber reconocer sus necesidades y poder satisfacerlas amorosamente. Esto no es solo un beneficio para el bebé, también lo es para la madre y para la familia toda. Tener un bebé que es satisfecho en sus necesidades, hará que el bebé no tenga que reclamar una y otra vez cuando necesita algo. Y un bebé que llore poco o con poca frecuencia es una paz para todos los integrantes de la familia. La manera de conocer más cabalmente lo que le ocurre al bebé es teniéndolo cerca. Si la madre está en una habitación y el pequeñín en su carro durmiendo en otro lado o jugando con alguna cosa o esperando que pase el tiempo, lejos del cuerpo de la mamá, será más dificultoso que la madre se entere de si su hijo hizo una serie de sonidos, gestos y señales corporales antes de empezar a llorar, muchas veces llegando al desconsuelo. Si el bebé está cerca del pecho de la madre, la mamá aprenderá a percibir todas las señales corporales que los bebés hacen para decir, a su manera, y sin palabras, lo que están necesitando. Y muchas veces esa necesidad se calma con el pecho. El portabebés ergonómico da la oportunidad de tener al bebé cerca y cómodo, y por lo tanto, da la posibilidad de ir visualizando todas las señales que el bebé muestra antes del llanto. También permite amamantarlo cómodamente, estés en donde estés. No se necesita estacionar el carro ni encontrar un lugar en donde sentarte. Si sos pudorosa, el portabebé te permite amamantar con discreción. El portabebé te permite amamantar sentada, parada, caminando, podés cubrirte con la tela, podés hacerlo en intimidad. Si tu bebé es llevado en portabebé, tiene el pecho asegurado. Y tener el pecho asegurado, conlleva una lactancia feliz. Si quieres saber más...

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Día Mundial del Sueño Feliz: durmiendo juntos es mejor

Posted by on Jun 29, 2012 in Textos, Vídeos, Vivencias | 3 comments

Día Mundial del Sueño Feliz: durmiendo juntos es mejor

El 29 de junio se celebra el Día Mundial del Sueño Feliz para reivindicar el sueño feliz y respetado de los bebés, niñas y niños, y rechazar los «métodos para dormir» conductistas que obvian las necesidades de los bebés. #desmontandoaEstivill Artículo de Irene Pe para Red Canguro. El sueño de los bebés es una de las situaciones que nos plantea la maternidad que más desvela a los padres.Cuando un bebé llega a la familia, las preguntas clásicas son “¿Es buenito?”, “¿Se porta bien?”, “¿Se prendió bien a la teta?”, “¿Duerme bien y te deja dormir?”. Hacer dormir a un bebé es uno de los objetivos que los padres perseguimos en pos de hacer nuestra vida lo más “normal” posible (entendiéndose como “normal” a nuestra vida pasada, o sea, de padres sin hijos).     La realidad es que un buen dormir y descansar es tan necesario en la vida como el aire que respiramos.  Una de las cosas que suelen pasar es que muchas veces, los bebés se duermen a upa,  meciéndolos o tomando la teta.  Ahí sonreímos felices.  Pero en el momento en que nos disponemos a dejarlo en su cuna para, o bien dormir nosotros, o bien hacer “algo” de nuestra vida (cepillarnos los dientes, leer el diario, desayunar, lavar los platos de la noche, por ejemplo), ahí va nuestro pequeño angelito, ¡y se despierta! ¿Pero cómo, no se había quedado profundamente dormido? Bueno, si tu hijo/a hace eso, despertarse al sentir el contacto con el frío que da el no sentir tu cuerpo o con la soledad de la cuna, tienes un bebé inteligente.  Un bebé que sabe instintivamente que si está cerca de mamá tiene asegurado el calor necesario, el alimento perfecto, el estímulo justo, el contacto corporal placentero.  Tu bebé sabe que todo lo que necesita en ésta, su pequeña vida, es su mamá.  Tu bebé está sano. Por suerte para nosotras, que aún entendiendo todo esto, necesitamos cepillarnos los dientes, leer el diario, desayunar o lavar los platos de la noche, por ejemplo, existen los portabebés ergonómicos.  Yo creo, en mi modesta experiencia, que un buen portabebé, pañales y algo de ropita, es todo lo que un recién nacido necesita para asegurarse una existencia placentera.  Y los portabebés ergonómicos nos ayudan a hacer muchas de las cosas que necesitamos hacer en la vida diaria, mientras nuestros hijos duermen plácidamente… cerca de nosotros. Es muy común que nos coloquemos al niño en el portabebés, y si está a gusto y no tiene hambre y está limpio, con el movimiento natural que da el caminar de la mamá (que le recuerda al movimiento que sentía estando en el útero), escuchando la voz de la mamá, escuchando los latidos de su corazón, el bebé se va quedando dulce y plácidamente dormido.  Y los portabebés ergonómicos son tan, pero tan cómodos, que a la mamá no le va a incomodar sentir a su bebé bien cerquita, durmiendo.  Y su bebé va a dormir la siesta que necesite, y muchas veces se va a despertar ligeramente, y al ver que sí, que sigue en su lugar en el mundo, va a seguir durmiendo. Muchas mamás se van a preguntar “¿Pero no se malacostumbra si se duerme siempre a upa?”, “¿Es que sólo va a querer brazos toda la vida?”.  Yo pienso que un bebé dormido a upa se bienacostumbra, se acostumbra a que su mamá está cerca cuando él la necesita, se bienacostumbra que no tiene necesidad de llorar hasta el cansancio para que mamá lo alce en brazos, se bienacostumbra a sentirse querido y comprendido.  Y cuando...

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«Porteo: cómo y por qué» por Nohemí Hervada

Posted by on Abr 30, 2012 in Textos | 7 comments

«Porteo: cómo y por qué» por Nohemí Hervada

Artículo escrito originalmente por Nohemí Hervada para la revista Madre Tierra y reproducido aquí con el permiso de su autora. «Porter c´est bien, bien porter c´est mieux» Con este dicho francés resumiría mi opinión sobre el porteo y los portabebés. La primera vez que lo leí no imaginaba lo ligada que quedaría mi vida a ese concepto en particular y al mundo del bebé y la maternidad en general. Siempre supe que llevaría a mi bebé en un portabebés, me parecía lo mejor, lo natural, lo apetecible, lo práctico… Y todo eso sin tener ni idea ni de fisiología del bebé en relación al porteo, ni de beneficios en relación al apego ni al desarrollo. Simplemente sabía o intuía que así era como tenía que ser. Compré mi primer portabebés estando embarazada aún: una mochila comercial de las que se encuentran en cualquier tienda de puericultura. No veía diferencias entre unas y otras, así que escogí una como podia haber escogido otra. Como en tantas otras cuestiones, el vacío que nos crea la falta de referencias cercanas, reales y sinceras se encarga de llenarla la publicidad. Así que ya tenía en casa esa fantástica mochila tan vendida, y ahora solo quedaba esperar para poder usarla. El primer día que salí de casa con mi bebé de apenas 5 días, le coloqué en la mochila, dispuesta a disfrutar de lo que ya me parecía algo esencial: llevarle cerca de mi cuerpo. Ese primer contacto con la mochila no fue como esperaba. Sentía que ese artilugio no lo sostenía bien, no lo «envolvía» como hacían mis brazos, Así que aun dentro de ella, eran estos los que sostenían el cuerpecito de mi hijo, rodeándole alrededor de esa tela demasiado gruesa, para conseguir mantener lo que me parecía la posición natural de un bebé en brazos. Ahí pensé que algo fallaba, que tenía que haber otra forma más cómoda, más segura y más natural de llevar a un bebé en brazos. Ahí empezó mi búsqueda. Y ahí descubrí todo un mundo. Con mi primer fular me di cuenta desde el minuto uno de la diferencia. Y eso que solo tenía una hoja fotocopiada con unas cuantas imágenes para aprender un par de nudos. Nudos que por supuesto estaban mal hechos, y aun así me daban más confianza que aquella mochila de diseño. Fui interesándome por este arte, leyendo de páginas de otros países que tenían ya años de experiencia en porteo, practicando,recopilando e incluso traduciendo información. Me fascinaban los portabebés que llamamos étnicos. Ver como a lo largo y ancho del mundo, en la historia del hombre todos los pueblos han compartido esta práctica del porteo. Iba descubriendo las diferentes formas de portear, y sus por qués. Cómo cada sistema casi siempre estaba influenciado por el estilo de vida, el clima, los recursos disponibles e incluso la fisionomía de cada raza. Era inevitable comparar todo lo que iba viendo ( y practicando) con la forma de porteo mayoritaria a mi alrededor. Las mochilas del tipo de la que yo misma había adquirido, mochilas a las que me referí un día, a modo de juego de palabras con la marca más conocida del mercado, como «baby colgón». Apelativo que derivó en «colgonas», porque esa es la forma en que va el bebé en ellas, como colgado. Leo y oigo a menudo decir, en el círculo de las familias que porteamos: «pobre bebé» , cuando ven ese tipo de mochilas. Pero si lo pensamos un poco, la mayoría de los bebés que nos rodean no van en mochilas, ni de las buenas ni de las...

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