Lactancia y portabebés, por Jemina

Posted by on Oct 5, 2011 in Textos | 5 comments

Artículo redactado para Red Canguro por Jemina González, asesora de lactancia y miembro de Red Canguro

Una de las muchas cosas que me atrajo del mundo de los portabebés cuando tuve a mi segundo hijo, era la posibilidad de amamantar “sobre la marcha”, es decir, no tener que deshacer el nudo del fular o sacar al bebé del portabebé que sea para poder darle el pecho.

Puede parecer una tontería, pero facilita mucho las cosas, sobre todo cuando estás fuera de casa y no puedes hacer un alto en el camino para darle el pecho, sea porque no hay dónde hacerlo con la tranquilidad que te gustaría o bien porque tienes prisa y no puedes parar.

Me he encontrado en muchas ocasiones en las que tener el portabebé me ha ido muy bien para darle el pecho, primero a mi segundo hijo, ya que con el mayor no conocía este gran aliado de la lactancia, y desde hace un mes a mi hija recién nacida.

He dado teta en la cola de una atracción en Disneyland Paris, con el nene en la Manduca. En medio del Puente de la Torre de Londres, un día de mucho viento y frío, con mi hijo de casi 3 meses bien calentito dentro del fular. Yendo a llevar o recoger a mi hijo mayor del colegio (ya sabemos que la teta no espera, pero los horarios escolares aún menos). En medio del supermercado, haciendo la compra…. En multitud de situaciones diferentes.

También me ha servido para encontrar un poco de intimidad, ya que aunque no busco dónde esconderme para amamantar, aunque haya gente que a veces te lo insinúen o directamente te lo espeten, sí que gracias a las telas del fular o la bandolera, o la capucha del mei o la mochila, puedo cubrirme un poco, ya que tengo mucho pecho.

Las posibilidades de dar teta en un portabebés es como el lema de este año de la Semana Internacional de la Crianza en Brazos, todo un mundo.

Aunque la mayoría de veces pensamos en una posición en horizontal, la típica cuna, lo cierto es que la postura más fisiológica para amamantar a un bebé es justamente la vertical, o ligeramente en diagonal, con todo el cuerpo del bebé reposando sobre el cuerpo de la madre. En esa posición, a los bebés más pequeñines, incluso a los prematuros que ya pueden mamar directamente del pecho, les es más fácil hacer un buen agarre, pues el pezón les queda justo por encima de la nariz, activando su instinto de búsqueda. Inclinan su cabecita hacia atrás, liberando las vías respiratorias, abren mucho la boca para alcanzar el pecho y de esa manera, a veces con un poco de ayuda por parte de la madre, el pedazo de pecho que les entra en la boca es lo suficientemente grande para permitir una buena succión-deglución sin dañar o lastimar el pezón.

Así pues en la posición vertical, en ranita, que usamos en cualquier portabebé ergonómico, sólo con bajar un poco el portabebé o, si nuestro pecho lo permite, subiéndolo para llegar a la boca del niño, podemos amamantar a nuestro hijo. Claro que no todos los binomios o diadas bebé-mamá, pueden beneficiarse de esa postura. En mi caso por ejemplo, al tener un pecho tan grande y caído, comparado con el tamaño de mi hija recién nacida, amamantarla así todavía no me es posible. Así que hemos tenido que variar la posición de ventral a cuna para darle el pecho, y una vez ya ha terminado de comer, volver a desajustar el nudo para reposicionar al bebé. Otra de las ventajas de los portabebés en el tema de la lactancia, es que muchas veces nuestros hijos se pasan horas y horas al pecho, o bien cuando se sueltan ya dormidos, si los queremos dejar en una cuna/cama/cochecito….. se despiertan y hay que volver a ponerlos al pecho para dormirlos. Eso no suele suceder en un portabebé. Es muy probable que una vez tu hijo se haya saciado, tanto a nivel físico (al tomar la leche que necesita) como a nivel emocional (succionando tanto tiempo como quiera para llegar a relajarse y dormirse) él sólo suelte el pezón. Sigue pegadito a mami, y además apoyando su carita contra la piel de tu pecho. ¿se te ocurre lugar mejor para echar una siestecita? El portabebé te permite seguir “con la teta al aire”, disponible para la siesta de tu bebé, pero a salvo de miradas indiscretas.

 

También es un gran aliado para aquellos que, como mi hija, tienen reflujo. La verticalidad les ayuda a no echar tanto, a que si lo hacen no haya peligro de que se ahoguen con la leche que sacan. También les alivia de los temidos “cólicos”, que no son más que la manifestación física de un exceso de estrés sumado a la inmadurez de su sistema digestivo. Otra vez la verticalidad, unido al contacto físico con su porteador, les ayuda a que el sistema digestivo funcione mejor. Y así lo demuestran por los pedetes, provechitos…., así como por la relajación de estar en brazos. En definitiva, la crianza en brazos está íntimamente ligada a la lactancia materna, pues ambas cosas son LO NATURAL. No hay más que ver cómo en las sociedades a las que tenemos el atrevimiento de llamar Tercer Mundo, las madres suelen cargar a sus hijos pequeños a la cadera en bandoleras hechas con un pedazo de tela, a veces de los más minúsculo, para que tengan libre acceso al pecho. Si quieres saber más sobre cómo se alían portabebés y lactancia, no dejes de leer este artículo de Red Canguro con vídeos y consejos prácticos. También puedes descargarte nuestro tríptico «Aúpa y Teta».

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  1. Novata

  2. Jemina González Díaz

  3. demelsa

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