Playa y Piscina en portabebés… las experiencias de las madres

Posted by on Sep 15, 2011 in Vivencias | 1 comment

Playa y Piscina en portabebés… las experiencias de las madres
Gracias a las madres del foro de Red Canguro por compartir sus experiencias en esta refrescante semana!
Irene P.:
El último verano hemos ido a la playa con fular y bandolera.  Al principio dudé un poco en llevarlos, porque me daba miedo arruinar las telas, pero luego de consultarlo con las muchachas del foro de RC, me animé y me los llevé.  No sé cómo habría hecho sin ellos.  ¿Cómo hace la gente para bajar a la playa, en carrito? No, en un brazo el niño, del otro la heladerita con las bebidas y comidas, sosteniendo la lona a la vez que al niño, el bolso en la espalda… Yo iba feliz con mi hijo en la espalda, dándole la mano a mi niña mayor y cargando cosas con la mano libre.  Luego en la playa el fular útil para dormir una siesta, en la espalda, en el pecho o en la arena, y la bandolera genial para amamantar sin quedar completamente desnuda! Caminatas en familia, llevando al bebé en el fular o perseguir las olas con la bandolera.  En definitiva, que a las vacaciones no nos hemos llevado el carro, bueno, ya casi no lo usamos!

Edith U.:

Nuestro gran aliado estas vacaciones ha sido el Tonga. Está genial para ir a la playa o piscina, al ser una red no se queda la arena entre el tejido, si se moja se seca en un voleo, no da calor… todo son ventajas. Bueno, está claro que para bebes muy pequeños no sirve, por lo menos hace falta que el bebe se mantenga bien sentadito. Yo lo he usado con mis dos bichejos, con Beñat que acaba de hacer un añito y con el mayor que ya tiene 3 años y medio. Por ejemplo a las noches también lo usábamos si salíamos a dar un paseito, el peque iba en el fular y el mayor cuando se cansaba de andar pues al Tonga. ¡¡Y todos tan felices!!

Ana Isabel C.:
Este verano, mi peque ya tiene más de año y medio, y la playa y la piscina las disfruta mucho más. Bañarse, jugar con la arena, jugar con el agua, llenar el cubo, vaciar el cubo… Este verano el fular se ha hecho imprescindible. A la llegada; canguro a la espalda para bajar del coche y transportar todas las bolsa necesarias para un día de diversión, que no son pocas. Durante la estancia; sobre todo al salir del agua, siempre congelada y tiritando pero pidiendo quedarse un ratito más, ¿Qué hay mejor para entrar en calor que un canguro delante, bien pegadita a mamá o papá?. Y cuando nos vamos; porque caminar hasta el coche después de un día de juegos y emociones resulta casi imposible, así que mejor subida al fular y que papá y mamá tengan las manos libres para guardar todo en el coche y poder utilizarlo mañana. Porque mañana volvemos «pistina» ¿eh, mami?.
Lidia G.:
Los portabebés ergonómicos, son para los días de playa y piscina igual de cómodos y con las mismas ventajas que el resto del año, eligiendo siempre el que mejor se ajuste a las necesidades de la familia. No debemos olvidarnos de  llevar bien protegido del sol al bebé, además de con protección solar con una gorra o sombrero de tela fresca o bien con una sombrilla. Os cuento nuestra experiencia en la playa.
El pasado año, fue el primero en el que fuimos con D. de vacaciones a la playa, tenía 6 meses. Desde el principio tuvimos claro que no queríamos llevar el carrito a la playa, pues nos parecía que meterlo en la arena no era más que un engorro, se llenaría de arena y además nos dificultaría llevar la bolsa con las toallas, pañales, etc. así, que nos hicimos con un fular fresquito, un gypsy de gasa. Gracias al fular íbamos más cómodos que otros papás que veíamos arrastrando el carrito por la arena bajo el sol. Nos permitía dormir a D. paseando por la orilla de la mano. Al ser un fular fresco y fino si se moja, se seca rápido y no coge mucha arena. El único inconveniente que encontramos es  que yendo embadurnados de crema y/o mojados, el ajuste del fular se vuelve un poco complicado, por lo demás nos parece un acierto y se le pueden dar otros usos, como parasol o como hamaca para que duerma el niño.
Este año y con un bichillo de 18 meses, el gran aliado ha sido el Tonga, pues tan pronto quería ir corriendo como que pedía brazos, así que tanto para la playa como para los paseos ha ido siempre en el bolso. Ah! Y para ir al chiringuito de la playa y compartir el aperitivo. Este tipo de portabebé es fácil de poner, no ocupa nada, no coge nada de arena, no da nada de calor y tanto el niño como el porteador pueden ir mojados sin «sufrir» para ajustar. Además una vez le coges el truco y lo colocas bien se aguanta fenomenal el peso.
Las vacaciones en la playa son una inmejorable ocasión para poder disfrutar de nuestros hijos y los portabebés nos facilitan llevarlos aupa, mientras disfrutamos de un entorno maravilloso y descubrimos con ellos, la arena, el agua del mar, los peces y un millón de cosas más.

Celita:

Para ir a la playa nos organizamos así:

  • papi: delante: una niña en mochila + detrás: una bolsa de deporte grande que se puede colgar como mochila
  • mami: la otra niña en mei + una sombrilla grande al hombro + una mochila nevera con agua y otros refrigerios

Jemina:

Vivo en una ciudad con playa, así que desde primavera hasta otoño, incluso en días soleados de invierno, es una gozada bajar a la playa, aunque solo sea a tomar un poco de solete y jugar con la arena.

Cuando nació mi primer hijo, me di cuenta de que ir a la playa era una auténtica odisea. El carro, la sombrilla, los juguetes, las toallas, ropa de muda, agua, fruta…….. mi gozo en un pozo. La logística para ir a la playa yo sola me lo impedía. Así que pasó la primavera, el verano, el otoño…. y no pisé la playa. Imposible ir.

Al nacer mi segundo hijo, conocí los portabebés. ¡Qué diferencia! Ahora podía ir a la playa con mi hijo en la bandolera, de tejido wax que es más fresquito, y la bolsa y el parasol colgados al hombro. Los juguetes los llevaba en una mochila mi hijo mayor.

Luego descubrí el tonga y fue la revelación. Podía bañarme con mi bebé de 18 meses tanto en piscina como en el mar sin miedo a que una tímida ola me lo arrebatase. También sirvió para que él perdiera el miedo al agua, pues en brazos no quería meterse.

Ir en portabebés era algo habitual para él, así que ir entrando en el agua con la seguridad de estar bien amarrado a mamá gracias al tonga, fue la manera de ver que el agua era divertida.

Y para la ducha de la playa, para sacar la arena, la sal…….imprescindible el tonga, ya que al ser tan fino me permitía acceder a todos los recovecos en los que quedaba arena.

siempre llevo el tonga a la playa, aunque solo sea para volver al coche con el niño medio dormido por el cansancio de jugar.

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  1. Silvia Duran Soria

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